El pasado 13 de febrero de 2019, en punto de las 20 horas, se llevó acabo la sesión abierta entre comillas hipersexualidad en la infancia y su relación con el abuso sexual” a cargo de la maestra en sexología Rossana Achach Cervera y la doctora Gabriela Bastarrachea Sosa quien es pediatra con formación en medicina del adolescente.

Ante un foro de 300 personas entre psicólogos, maestros, abogados, pediatras, padres de familia y estudiantes de psicología, la maestra en sexología expuso el tema que fue de gran interés. A continuación, una reseña del tema:

Hipersexualización de las niñas las pone en peligro.

La hipersexualización en la infancia, sobretodo de las niñas, es algo así como el marco referencial que justifica ideológicamente que sea miradas desde muy temprano como un objeto sexual y que el adulto las mire atractivas sexualmente hablando, dijo ayer la psicóloga Rossana Achach Cervera, directora general del Centro de estudios superiores en sexualidad quien destacó que se trata de un fenómeno que se refiere a colocar en cuerpos de niñas, principalmente, actividades, vestimentas y formas de ser de un adulto sexualizado.

Esto, dijo, lleva al razonamiento final de cómo los cuerpos de las niñas se erotización idades inadecuadas y sirve para justificar que son objetos legítimos de atracción masculina.

Si se muestra a una niña hipersexualizada es legítimo que se trata de un objeto sexual mente propio de una atracción masculina, comento.

Expuso que la sexualización se refiere a cuando se mira una persona como un objeto sexual y su calidad está en función de ello. La persona, así, se valora con base en parámetros que tiene que ver con el físico y con lo sexual.

Señaló que se trata cuando se cosifica a una persona para el uso sexual de otra.

Se trata, dijo, de una sexualidad inapropiadamente impuesta a otra persona. Ahora bien, en el caso de la hipersexualización de la infancia, y mayormente de las niñas, se trata de poner inapropiadamente en sus cuerpos una sexualidad que es de adultos.

A veces se adulteriza a los niños en el sentido de proveerlos de cosas del mundo de los adultos, pero cuando hablamos de la hipersexualización va más allá de la adulterización, porque va a un plano erótico.

Es cuando se le ponen características físicas, eróticas, sexuales, como si fuera un adulto. Se trata de colocar en cuerpos de niños y niñas actividades, vestimenta, formas de ser de un adulto sexualizado, reiteró.

Lo anterior, dijo, se difunde en juguetes, revistas de moda, concurso de belleza de niñas, además de otras fuentes de socialización de hipersexualización. Expuso que los medios de comunicación y la familia son los principales difusores de estas características y que están asociadas a una sociedad de consumo.

Además, dijo que está asociada también a estereotipos de mujer: de aquella que es atrevida, sexy, seductora y, además, por ejemplo, hay muchas niñas se les presiona con que tienen que ser delgadas o que deben vestir de cierta forma, incluso por parte de los padres.

Expuso que este fenómeno se relaciona también con lo que sea denominado mitos del efecto Lolita, que se refiere a las formas de coqueteo de las jovencitas con adultos, un modelo en el que ser bella es igual a ser sexy.

Son mitos que impregna de identidad sexual y erótica a las niñas y adolescentes, y esto genera que se les vea como seductoras y con ello se justifica el abuso, comentó.

Este mito se asocia con ideas de que el hombre sólo se fija en mujeres sensuales, así como en la idea de que la violencia sexual sexy. Además, dijo que en la idea de la hipersexualidad prevalece la idea de servir al hombre.

Dijo que estas ideas están arraigadas en la cultura, en la que las mujeres se les ha enseñado que tiene que ser objetos sexuales del hombre y esto se baja el nivel de la niñez.

Concluye la sesión con excelentes preguntas por parte del auditorio la cuales fueron resueltas por las magníficas ponentes.

Dr. Luis Bassó García

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